miércoles, 5 de noviembre de 2008

Calavera Ana Laura


Llegando a los separos sentí que la calaca se me aparecía,

pues después de tremendos madrazos pase una noche muy fría,

con tremendos jalones de cabello me despertaron los judiciales aquellos,

yo les dije, no me vayan a poner otra madrina porque se las verán con la catrina,

a lo que el comandante contestó, seño por usted ya me pagaron,

ya sabemos que somos marranos aunque se queje con derechos humanos,

desplegados en el periódico pagaban y todos los chismosos me inculpaban,

yo solo pedía que a los culpables agarraran,

no importando que sobre la huesuda pasaran,

encerrada ya un mes llevo aquí en el CERESO,

allá afuera familiares, amigos y alumnos me esperan ya de regreso.


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